Agresión física escolar: una aproximación en Colombia
DOI:
https://doi.org/10.67461/h8f8vt04Resumen
La comprensión de la escuela contemporánea exige un análisis profundo de las dinámicas que configuran la convivencia y el clima escolar. En este escenario, la violencia escolar se ha consolidado desde la década de 1990 como un campo de estudio en expansión, transitando de una visión simplista del conflicto a una categoría de análisis multidimensional. Como bien lo han señalado referentes como Olweus (1998) y, más recientemente, Ballena et al. (2025), este fenómeno no se limita a la agresión física directa, sino que abarca formas indirectas, verbales y emocionales que fracturan el tejido pedagógico y social de las
comunidades educativas.
En el contexto colombiano, el abordaje de esta problemática ha dado un giro significativo a partir de la Ley 1620 de 2013 y su Decreto Reglamentario 1965, los cuales establecieron un marco legal y operativo a través del Sistema Nacional de Convivencia Escolar (SIUCE). No obstante, a pesar de la robustez normativa y de los esfuerzos del Ministerio de Educación Nacional por tipificar las agresiones y generar lineamientos como la Guía No. 49, persisten brechas críticas entre la teoría legal y la realidad de las aulas. Los informes actuales del SIUCE (2024) revelan que, si bien existen avances en el registro de información, la trazabilidad y cobertura del sistema aún son insuficientes para derivar intervenciones pedagógicas plenamente eficaces que respondan a la especificidad de cada territorio
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